Fue un viaje, durante una escala en Lima, y producto de su amor por los masajes donde Isidora Said conoció por primera vez las enormes capacidades que tienen las personas ciegas para llevar a cabo un masaje. Tanto le gustó, que se quedó tres horas siendo atendida por un masoterapeuta ciego.

“Las manos son los ojos de las personas que no puede ver, entonces la experiencia de hacerse un masaje con una persona que tiene otro sentido del tacto es muy distinta. Ellos pueden hasta decirte si tienes un moretón en alguna parte, ese nivel de sensibilidad logran con el tacto, es algo único”, nos cuenta Isidora.

​Gracias a esta experiencia, y a su permanente búsqueda por desarrollar proyectos sociales es que hace tres años formó Oleo Spa, único en su tipo atendido sólo por personas con discapacidad visual.

“Cuando tu sientes que le puedes cambiar la vida a alguien no puedes quedarte de brazos cruzados, aquí no se entrega caridad, se entregan oportunidades. Lo que yo busco es mezclar inclusión con emprendimiento”, comenta Isidora.

Además, destaca que todo quien trabaja en ellos deben ser altamente calificado y cumplir plenamente sus capacidades profesionales “acá el que se equivoca, que hace mal el trabajo o no cumple con sus responsabilidades deja de trabajar como en cualquier empresa”.

Lo que busca es ser un caso Latinoamericano ejemplar de transformación cultural, a partir del mundo de los negocios, sobre la posibilidad de generar masivamente la inclusión de grupos de personas afectadas por limitaciones físicas que desarrollan y despliegan todo su potencial profesional.

En Oleo Spa, que hoy cuenta con tres locales,  usted podrá vivir experiencias de relajación memorables a través de los aromas, la música y por sobre todo, las mágicas manos de personas ciegas.

www.oleospa.cl