Bernabé, el primer alumno ciego del conservatorio

Nacer en San Miguel parece incluir en el ADN la posibilidad real de convertirse en un gran músico. Los Prisioneros, Gepe y Juan Antonio Labra son botones de muestra, y a esta lista de ilustres espera unirse un joven lleno de sueños y talento: Bernabé Catalán Vásquez, primer alumno ciego que ingresa al Conservatorio de Música de la Universidad de Chile.

Al mundo llegó sin poder apreciarlo jamás con sus propios ojos el 12 de diciembre del 2003, pero desde antes ya le había indicado a su mamá, que se ha encargado de describirle todo lo que le rodea, el camino que tomaría en la vida.

“Durante el embarazo, siempre lo estimulé con música clásica, el “efecto Mozart, y lo mismo hacia cuando era chico. En vez de cantarle canciones de cuna para que se tranquilizara, él prefería la música clásica”, rememora María Elisa, su orgullosa madre.

Para Bernabé Catalán, su condición jamás fue una atenuante. “Desde muy chico que siempre quiso ser músico y ser ciego le permitió desarrollar su oído absoluto. El 2015, cuando se unió a la Orquesta Sonidos de Luz (de la Fundación Luz, y que está formada íntegramente por músicos ciegos y de baja visión), fue el momento en que se lo tomó en serio. Ahí paso por varios instrumentos, hasta que se decidió por el clarinete”, cuenta su mamá.

Innato. Más allá de las obvias dificultades que un ciego tiene para desarrollarse en la música en Chile, Bernabé también ha tropezado con otras vallas, como lo caro que es acceder a un clarinete.

“Para mí es un orgullo lo que él ha logrado, pues entro al Conservatorio rindiendo las mismas pruebas por las que pasa cualquier postulante. Sin embargo, me encantaría que él tuviera todas las condiciones para estudiar, pero el clarinete es súper caro: sólo la boquilla cuesta 300 mil pesos, y la de su instrumento, que por lo demás es prestado y ya está un poco viejo, está dañada”, cuenta el quinceañero.

Para él, su condición nunca ha sido una traba. “Tengo una vida social muy buena, nunca me he sentido mirado en menos. En la universidad me apoyan mucho, pero a la que más le debo es a mi mamá, que siempre me estimuló en este camino”, dice.

Destinado a brillar. Que Bernabé esté en el Conservatorio no es un acto de beneficencia ni menos un regalo. El muchacho se lo ganó a pulso, pues talento le sobra.

Así lo admite Cristóbal Rojas, director de la Orquesta Sonidos de Luz, quien vio el desarrollo del joven y resalta que “los logros que él ha tenido son muy significativos. Es la primera persona con discapacidad visual en entrar al conservatorio, está haciendo historia y estoy seguro de que tendrá un muy buen desempeño”.

Entre sus ídolos, Catalán tiene a Los Jaivas, Elvis Presley y viejos artistas de mambo, a los que sueña emular en unos años más, cuando pase de convertirse en promesa, a otro más de los sanmíguelinos ilustres de nuestra música, sin que esa prueba que la vida le puso desde su nacimiento sea un impedimento para triunfar.

Rodrigo A, Ruiz Garcés

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