Discapacidad Visual: La importancia de la educación inclusiva para llegar a la formación universitaria

Katherine Figueroa y Javiera Pérez son ex alumnas del colegio Santa Lucía, perteneciente a Fundación Luz, que se especializa en la atención de personas ciegas y baja visión.

Uno de los grandes problemas que ha provocado la pandemia por el COVID-19 ha sido la educación. Son más de tres meses que los establecimientos educacionales se encuentran con sus puertas cerradas, por lo que han tenido que dar continuidad con la entrega de sus contenidos mediante clases virtuales.

Este es el caso del colegio Santa Lucía, establecimiento particular subvencionado gratuito y que pertenece a Fundación Luz. Se especializa en la atención de niños ciegos y baja visión, y sus cursos van de pre básica a octavo. Hoy, pese a la emergencia sanitaria que se vive, el colegio sigue entregando su formación en los diferentes niveles de forma remota y desde marzo a la fecha sumó cuatro alumnos llegando a un total de 67.

Sus 73 años de trabajo y la educación inclusiva que se entrega mediante los apoyos técnicos como lectoescritura braille, orientación y movilidad, tecnología, como complementos de formación integral para los niños con discapacidad visual, han permitido que muchos ex alumnos puedan acceder a la formación superior, como es el caso de Katherine Figueroa, quien pudo ingresar a la carrera de derecho en la Universidad de Chile, siguiendo el conducto regular para la admisión como todos los estudiantes. La estudiante cuenta que el 2003 entró a pre básica del colegio Santa Lucía a estudiar. “Desde el primer día me gustó mucho el colegio. Recuerdo que nos entregaban las herramientas necesarias para ser bastante autónomos y sociables, lo que me ayudó a formar mi personalidad. Me gustaban mucho las clases ya que los profesores estaban siempre preocupados por ti”.

Sobre lo mismo, agrega que “me iba muy bien en el colegio, sobre todo en los ramos humanistas, aunque también la música me encantaba, por eso llegué a tocar el violín en la orquesta del colegio. La verdad es que tengo el mejor recuerdo de mi enseñanza básica ahí, no tengo dudas que la formación académica que tuve en el Santa Lucía me ayudó para llegar hoy a donde estoy”.

Ya en su cuarto año de derecho, cursándolo de manera online y todos los ramos al día, Katherine, de 21 años, no deja pasar la oportunidad para enviar un mensaje a los estudiantes con discapacidad visual: “Aunque tengamos discapacidad visual, no hay obstáculos, luchen por lograr sus metas. Si se lo proponen van a conseguir lo que deseen”.

Por su parte, Javiera Pérez, quien ingresó el 2011 al establecimiento, a cuarto básico, hoy cursa el primer año de ingeniería civil en la Universidad Santa María de Valparaíso. Javiera recuerda al colegio Santa Lucía por el profesionalismo de sus profesores. “Me enseñaron mucho, sobre todo en lenguaje y matemáticas, tendiendo así la base para luego continuar mis estudios. También me gustó bastante el ramo de música, porque aprendí a tocar violín, desarrollando así mi lado más artístico”. Al igual que Katherine, tuvo palabras para niños con discapacidad visual: “Si tienen las ganas de estudiar alguna carrera universitaria, el área que sea, tienen que trabajar mucho para llegar a ello, pero inténtenlo, no se queden con las ganas de hacerlo”.

En tanto, Alicia Albornoz, directora social de Fundación Luz, señala que “nos llena de orgullo ver que nuestros ex alumnos han cumplido sus metas y saber que fuimos parte importante de su proceso formativo y de desarrollo humano. Esto nos hace confirmar la calidad y especialización de nuestros docentes, técnicos y especialistas. Así, la enseñanza que impartimos, permite que nuestros estudiantes sean autónomos, seguros de sí mismos y capaces de participar e integrarse en forma activa en los diversos ámbitos de la vida familiar, social, laboral y comunitaria”.

Katherine Figueroa:

Javiera Pérez: