Los triatletas ciegos Luis Gutiérrez y Juan Carlos Villarroel participarán en el Ironman 70.3 de Pucón LA TERCERA, EL DEPORTIVO ONLINE

Los triatletas ciegos Luis Gutiérrez y Juan Carlos Villarroel participarán en el Ironman 70.3 de Pucón. En algún momento, Juan Carlos Villarroel y Luis Gutiérrez pudieron ver el azul de un lago. O el movimiento de una bicicleta. Pero sólo después de perder la luz en sus ojos encontraron el triatlón. Ellos serán los dos competidores ciegos del Ironman 70.3 de Pucón. Juan Carlos, quien va por su segunda aventura puconina (corrió la carrera promocional del año pasado), dejó de ver en 2007 por un tumor en el lóbulo occipital. Seis años después, comenzó su camino deportivo en el taekwondo, pero la ausencia de competidores ciegos le obligó a buscar otra vía. “La inclusión es un tema importante en mi vida, y quería demostrar que las discapacidades no influían tanto. Conocí al entrenador José Vergara en un evento de Herbalife, y  me comentó el tema de la triatlón. Fui el primer triatleta no vidente del país”, recuerda con orgullo Villarroel, medalla de bronce en los 400 metros y de plata en los 800 en los Nacionales Paralímpicos de 2015. Hoy, la vida de este estudiante de Derecho en la Universidad de Chile, que dedica al triatlón tres horas diarias durante seis días a la semana, es un constante malabarismo de libros, zapatillas, bicicletas y trajes de natación: “Cuando compito, imagino lo que hay a mi alrededor. Puedo escuchar y saber dónde estoy en el espacio. Es como estar en un sueño”, explica el triatleta, quien cuenta con el apoyo del Club Triatlón Con Otros Ojos  y de la Fundación One Vision para acometer este importante desafío profesional. Tres horas de agonía Luis Gutiérrez también es ciego, pero ve mucho más de lo que vaticinaron los médicos que lo atendieron. Luego de trabajar como carabinero entre 1998 y 2002, Gutiérrez pidió baja y tres años después entró a Gendarmería. En la Unidad Penal Tiempo Joven, de San Bernardo, el 25 de enero de 2009, recibió un balazo mortífero. “La bala entró por la sien izquierda y salió por la derecha. En el hospital llamaron a mis familiares y ex colegas para decirles que se despidieran, porque no pasaba de las tres horas de vida”, rememora el deportista. Sin embargo, expirado dicho lapso de tiempo,  sobrevivió. Y tras 18 días en coma, se produjo el milagro: “Cuando desperté, la buena noticia llegó con tres malas: quedaría ciego, postrado de por vida y en estado vegetal”, agrega. Pero logró superar dos de aquellos aciagos pronósticos. “Y si no perdiera la vista, hoy no sería triatleta”, culmina. Luis comenzó a correr en la Escuela de Ciegos Santa Lucía en 2011 y un año después le propusieron entrenar para participar en el Maratón de Santiago. “Le dije a mi profesor: ¿Usted es tonto o se hace? Yo soy ciego. Y él me respondió ‘toma esta cuerda y sólo corre, que yo te guío'”, evoca. “Cuando camino con bastón ando rastreando con el para no chocar. Pero cuando tomo la cuerda y corro, eso se transforma en libertad. Es como si viera”, sentencia Gutiérrez, quien sueña con terminar la competencia entre la primera mitad de quienes crucen la meta. “El objetivo es mostrar que podemos hacerlo. Queremos que no llame la atención ver a un ciego corriendo en una triatlón. Y ojalá el próximo año no seamos sólo dos”, ahonda Juan Carlos, consciente de que el Ironman 70.3 de Pucón podría representar un gran paso en el camino hacia la integración. Fuente: La tercera http://www.latercera.com/noticia/deportes/2016/01/656-662388-9-a-la-vista-de-todos.shtml
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