Sólo un 31% de las personas que pierde la visión recibe rehabilitación a tiempo

Desde Fundación Luz aseguran que la calidad de vida de las personas que pierden la visión se ve fuertemente impactada en todo ámbito cuando no cuentan con una rehabilitación funcional durante los primeros años.

En la actualidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) nivel mundial, se calcula que aproximadamente 1.300 millones de personas viven con alguna forma de deficiencia de la visión de lejos o de cerca.

En Fundación Luz, día a día reciben a personas adultas ciegas o baja visión que ingresan al programa de rehabilitación con el fin de poder tener una autonomía que les permita reinsertarse en la sociedad. En esa línea, desde la entidad hacen énfasis en la importancia de que las personas puedan recibir rehabilitación a tiempo, esto por el fuerte impacto que tienen en sus vidas, desde el ámbito familiar/personal hasta el laboral.

En ese contexto, la encargada del programa de rehabilitación de Fundación Luz, Daniela Osorio, afirma que “de los usuarios que han pasado por la fundación, un 31% de las personas que ha perdido su visión en la adultez recibe ayuda a tiempo, esto porque lo hace dentro de los primeros 12 meses una vez que recibió su diagnóstico. Con esto se pueden tomar más acciones de apoyo hacia las personas, lo que les permite, por ejemplo, mantener su puesto de trabajo, teniendo menos impacto en su vida y además se puede abordar a las familias que son un pilar fundamental en cuanto a la rehabilitación”.

De las personas que llegan a la fundación, un 40% es ciega total y un 60% tiene baja visión. Estas requieren aprender a realizar tareas que van desde la higiene básica y arreglo personal hasta el uso correcto del bastón y desplazamiento.

Impacto en la vida familiar

Desde la fundación indican que, aun cuando la discapacidad visual les permite a las personas ser autónomas, muchas veces la vida de la familia se ve afectada, ya que alguien debe asumir el rol de cuidador obligándolos a abandonar su trabajo y generando una merma en los ingresos económicos.

“Que una persona se pueda rehabilitar a tiempo, aprendiendo a retomar las habilidades que perdió, los ayudará a continuar realizando sus laborales cotidianas sin depender de otra persona. El entorno familiar también se ve afectado, por ejemplo, hay quienes deben dejar su trabajo para cuidar a la otra persona, lo que deriva muchas veces en problemas económicos. Para evitar estas situaciones, cuando una persona comienza a perder la visión gradualmente necesita contar con herramientas inmediatamente con el fin de que esté preparado para cuando presente dificultades más graves”, aseguró la profesional.

Por otra parte, la contención psicológica que entrega la fundación es fundamental para que las personas puedan tener una rehabilitación efectiva. Según datos de la institución, un 62% de las personas que ingresa al programa tiene sentimientos de tristeza, rabia, frustración y un estado de ánimo cambiante, lo que indica que estarían en un proceso de duelo.

Ante esto, Gabriel Tobar Boock, psicólogo del programa, afirma que “todas las personas que parten con su rehabilitación viven un proceso de duelo, entendiéndolo no como una enfermedad si no que como un proceso adaptativo ante cualquier pérdida, en este caso de la visión. La primera etapa del duelo consiste en el impacto en cuanto a la confirmación del diagnóstico, luego de que existieran síntomas, y la última es la aceptación. En este sentido, es importante trabajar el cómo las personas van aceptando su discapacidad y que puedan volver a ser autónomos, trabajando así el proceso del duelo y la adquisición de habilidades para enfrentar cualquier evento externo que en su día a día les pueda afectar de acuerdo al estado de ánimo.”

Cabe destacar que éste y todos los programas de Fundación Luz son totalmente gratuitos y actualmente están siendo impartidos bajo modalidad online.